Se llama mezclum a la mezcla de hojas jóvenes de distintas lechugas y hortalizas, y el micromezclum aplica la misma idea a los microbrotes: una tarrina con varias variedades de brotes mezcladas. Lleva brotes como rábano, mizuna, rúcula, berro, col roja o amaranto, según lo que haya en cada cosecha.
La gracia está en el contraste: hay brotes picantes, otros más suaves y otros que sobre todo dan color. De una vez consigues sabor, textura crujiente y color. Por eso es la mejor forma de empezar en casa: no hace falta saber qué brote va con qué.
Cómo usarlo: en una ensalada de hojas con queso fresco y fruta, encima de unos huevos rotos, en un bocadillo o una tosta de aguacate, o como cama para un pescado a la plancha. Siempre crudo y en el último momento. Puedes verlo en [ANCHOR1].
Hay además una versión floral: a la mezcla de brotes se le suman pétalos de flores comestibles, ideal para ocasiones especiales o para ver web un plato con más color. Se vende en tarrinas de 50 y de 100 gramos, suficiente para varios días de uso.
Una forma sencilla de estrenarlo: unta una tosta con queso crema y pon encima un puñado generoso de la mezcla, termina con aceite de oliva virgen y sal en escamas. Es un aperitivo de cinco minutos que parece de restaurante. Lo mismo ocurre con un tomate aliñado: el plato gana sin trabajo extra.
Para que dure, guárdalo en la nevera en su tarrina cerrada y sácalo solo cuando vayas a servir. Más detalles sobre formatos y envíos en [ANCHOR2].